Qué es y como evitar el Miedo escénico

 


El temor oratorio o a hablar en público es una emoción primaria que se conoce como miedo o pánico escénico y que inhibe considerablemente las habilidades comunicacionales del sujeto. Aflora como consecuencia de pensamientos anticipatorios negativos sobre una situación real o hipotética de tener que hacer uso de la palabra ante un público que se constituye en un auditorio, no importa que sea pequeño o numeroso. 

¿Qué es lo que más preocupa, qué causa mayor ansiedad o nerviosismo al momento de hablar a un auditorio?

Los temores más frecuentes son:

·         Hacer el ridículo, quedar como un tonto.

·         Olvidar el material a exponer.

·         Quedarte en blanco, olvidarse del discurso, no saber que decir.

·         Decir algo inoportuno.

·         No saber qué responder ante una consulta del auditorio.

Si los temores están dentro de este rango se trata de síntomas que evidencian cierta glosofobia o fobia social. Se trata de temores que generan diversos síntomas físicos, cognitivos o conductuales y que pueden atemperarse o neutralizarse convenientemente con la técnica y abordaje adecuado.

Glosofobia.

La glosofobia es el miedo a hablar en público. Muchas personas sólo tienen este temor, mientras que otros también pueden tener fobia social, a relacionarse con otros en interacciones cotidianas.

Una persona con glosofobia podría evitar situaciones en las que deba participar en un discurso público, lo que limita su vida social y carrera profesional.

Lo más frecuente es que la persona se sienta preocupada ante la idea misma de hablar en público. En otros casos más puntuales, se pueden observar síntomas físicos como parte de una respuesta del cuerpo al estrés, como ser:

Hiperventilación, producto de una respiración rápida y profunda o por el contrario puede aparecer una sensación subjetiva de oclusión o falta de aires, conocida como disnea, aceleración del ritmo cardíaco (taquicardia), sudoración excesiva (hiperhidrosis primaria) producto de la ansiedad o fobia social, timidez excesiva o falta de autoestima; sonrojo como respuesta emocional por vergüenza, ansiedad o nerviosismo (rubor), voz tensa o temblorosa, reducción de la secreción salival (xerostomía) y otros síntomas.

También existen temores a nivel de lo cognitivo y conductual como ser: expectativa de fracaso (actitud mental negativa); hiperatención autocentrada (no conseguir desviar la atención del foco de la tensión); exageración perceptiva de lo que puede salir mal; temor al fracaso, al rechazo y al ridículo; farfulleo (ritmo acelerado al hablar o atropellamiento verbal); bajo volumen de voz, producto de la timidez; tartamudez por crisis nerviosa; evitación o escape de la situación, etc.

En definitiva frente a una situación de temor el cuerpo se prepara para una reacción de lucha o huida. En ocasiones los síntomas son tan agudos que la persona desiste de hablar en público (huida); por lo general, la persona aun con síntomas evidentes de ansiedad o pánico escénico, enfrenta la situación y paulatinamente, a medida que el discurso transcurre, se normaliza y deja de evidenciar temor.

Consejos operativos y técnicas básicas para evitar el temor escénico:

·         Concentrarse más en lo que podemos ofrecer que en lo que podemos obtener.

·         Realizar una valoración realista de lo que se espera de uno.

·         No sobrestimar la opinión de los demás.

·         No subestimar las propias capacidades.

·         Evitar expectativas no realistas.

·         Preparar convenientemente el tema a abordar. Tanto el contenido como el tratamiento y la organización del discurso.

·         Ensayar la presentación todo lo que nos sea posible antes de afrontar el auditorio.

·         Concentrarse en el aquí y ahora y desestimar pensamientos negativos o de expectativas futuras desmedidas.

·         Realizar una respiración abdominal (la respiración diafragmática lleva gran cantidad de aire a la zona baja de los pulmones, que es la que tiene más capacidad, por ello garantiza una mejor ventilación, captación de oxígeno y limpieza de los pulmones con la exhalación.

·         Promover una Actitud Mental Positiva (no evocar fracasos anteriores, enfocarse en el presente y en metas posibles; visualizar el éxito, cargarse de pensamientos positivos; adaptarse al contexto y a la realidad; siempre que sea posible comunicar estados de ánimo propicios para la ocasión y utilizar palabras con carga emocional positiva; mostrarse interesado en el otro, pues la comunicación empática genera buena atracción)

·         Perseverar, sostener el esfuerzo a lo largo del tiempo, los resultados en oratoria -como en casi todo en la vida- no se logran inmediatamente.

·         Tener sentido del humor, dejarse llevar, no tomarse las cosas más seriamente que lo que corresponde; reírse de uno mismo y de los temores irracionales es muy aconsejable y es una forma de resiliencia.

·         En la parte inicial del discurso enfocarse más en uno mismo que en el público, el contacto visual puede resultar intimidante en los primeros momentos de la ponencia, el público está expectante y esa actitud puede ser mal interpretada y generar más tensión. Que los contactos sean generales y ligeros.

·         Mantener un ritmo de habla frecuente, calmado, sin apresuramientos; la tendencia al farfulleo es habitual cuando hay máxima tensión.

·         Asumir roles que puedan ser desempeñados convenientemente. Representar un rol no quita espontaneidad ni transparencia al orador, por el contrario, permite generar un escudo o máscara con la cual nos sentiremos más cómodos y seguros; el personaje se perfecciona a lo largo del tiempo y se recrea constantemente con elementos personales.

Como verán, parecen y son muchas las cuestiones a tener en cuenta; de todas formas, el mejor consejo que pudieramos dar, lo tienes tu... ¿Cual sería?


Comentarios

Ana Paez ha dicho que…
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Ana Paez ha dicho que…
Respecto a la pregunta planteada, el mejor consejo que podría dar personalmente sería trabajar las fortalezas como, por ejemplo, la honestidad. Es preferible mostrar cuál es tu defecto o tu vulnerabilidad antes que los demás lo perciban y así evitar suspicacias además de poder jugar con ello: Me muestro tal y como soy y lo mezclo con humor. De esta forma podremos trabajar la autenticidad, para sentirnos y que nos sientan auténticos y así mejorar nuestra comunicación con el resto.
Jesús Aranguren ha dicho que…
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Jesús Aranguren ha dicho que…
La clave creo que podría estar en actuar con naturalidad, tranquilidad e intentando captar la atención del receptor. No debemos fingir ser alguien que no somos, sino actuar como nos salga naturalmente, pero sin soberbia.



Jesús Aranguren
Ines Hierro ha dicho que…
Considero muy útiles las claves que se han expuesto para superar estas situaciones, pero añadiría la perseverancia, creo que la mejor forma de llegar a conseguir superar este miedo es intentándolo y obligándote a hacerlo, ya que cada vez que participes o realices una presentación te irás sintiendo más cómodo con tus palabras y podrás desenvolverte de mejor forma ante estas situaciones expuestas de nerviosismo y miedo.
Del mismo modo considero que un poco de miedo escénico nunca viene mal, sin por supuesto llegar al extremo de desarrollar el nerviosismo expuesto en el artículo; toda persona que le apasione lo que hace debe sentir un poco de “miedo” y presión por hacerlo bien.
Ines Hierro ha dicho que…
Considero muy útiles las claves que se han expuesto para superar estas situaciones, pero añadiría la perseverancia, creo que la mejor forma de llegar a conseguir superar este miedo es intentándolo y obligándote a hacerlo, ya que cada vez que participes o realices una presentación te irás sintiendo más cómodo con tus palabras y podrás desenvolverte de mejor forma ante estas situaciones expuestas de nerviosismo y miedo.
Del mismo modo considero que un poco de miedo escénico nunca viene mal, sin por supuesto llegar al extremo de desarrollar el nerviosismo expuesto en el artículo; toda persona que le apasione lo que hace debe sentir un poco de “miedo” y presión por hacerlo bien.
Ignacio Martínez ha dicho que…
En mi opinión, el miedo escénico es una situación que afecta a más personas de las que pensamos. Los consejos que proporciona este artículo para enfrentarlo y superarlo me parecen bastante interesantes. Aunque, considero que falta un valor indispensable para hablar en público, como es, la valentía; ya que nadie nace sabiendo hablar de manera tranquila y sosegada frente a los demás. Por tanto, la valentía te hará aprovechar cada oportunidad de hablar en público que tengas; así conseguirás no acostumbrarte, sino saber controlar la situación, porque te has enfrentado muchas veces a ella.
Concha Fuentes ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Concha Fuentes ha dicho que…
Después de darme cuenta de que casi todo el mundo, por no decir todos, padecemos de miedo escénico, llego a la conclusión de que cuánto más nos conozcamos a nosotros mismos, veamos cuales son nuestros puntos fuertes y débiles, los aceptemos y nos sepamos valorar tal y como somos, mejor será nuestra comunicación. La seguridad es algo que hay que trabajar todos los días, y algo que creo que ayuda mucho es ensayar nuestro discurso delante de un espejo. Ante nuestro reflejo podemos ver lo que el público va a ver en su momento, podemos ver nuestros movimientos, la expresión de nuestra cara y muchos factores más que pasaríamos por alto si nos dedicáramos tan solo a preparar el tema y escupirlo ante el auditorio el día indicado.
Unknown ha dicho que…
Desde mi punto de vista, Agustín ha realizado un trabajo impresionante, sin embargo, deja a un lado todos los valores y principios que debería tener un ser humano.
A pesar de haber realizado un trabajo extraordinario y brillante, sus acto ha tenido una consecuencia enorme. Y es Agustín el que vivirá toda su vida con una conciencia intranquila. O eso creo yo.
Por otra parte, yo pienso que no lo ha hecho mal del todo, porque su trabajo es defenderlo, pero desde mi punto de vista creo que debería haber hecho ,o posible para rebajar su condena pero no haberle regalado la libertad de esa manera tan sencilla.
Cierto es, que su trabajo también se basa en defender, y el que dictamina quién es culpable y quién dice la verdad, es el juez.
Leila Galán ha dicho que…
Creo que el primer paso para superar el miedo escénico, es la actitud con la que debe enfrentarse. El verlo como un problema para aquellos que lo sufran, considero que dificulta más su superación. Como consejo, o por lo menos cada vez que tengo que superar algo difícil sea un miedo o cualquier otro obstáculo, intento verlo como una meta o un reto en el que tengo que trabajar.
Lo principal es la constancia y perseverancia, y sobretodo, tomárselo con calma. En muchas ocasiones, ( y yo me incluyo), queremos obtener nuestro objetivo con la mayor brevedad posible, y esto sólo nos lleva a un estado de frustración y autoexigencia. Además, existen muchas alternativas como profesionales que nos pueden dar las pautas necesarias para comenzar a trabajar en nosotros mismos, si no sabemos por donde empezar. En muchas ocasiones nuestro peor enemigo somos nosotros, y no tanto los demás que creemos que nos pueden juzgar.



Leila Galán Robles
Susanita ha dicho que…
En primer lugar, considero que las explicaciones y los consejos proporcionados por el texto son muy recomendables. Nunca he sabido cuantas reacciones puede experimentar nuestro cuerpo en situaciones anormales o de tensión. No está de más saberlo, e incluso puede ser positivo para ayudarte a buscar una solución a tu miedo escénico.

En segundo lugar y recopilando toda mi experiencia personal, nunca he sufrido una situación extrema de huida o de quedarme en blanco, afortunadamente. Pienso que son casos muy límite.
Cada persona concibe y siente el acto de hablar en público de forma diferente, por lo que es muy importante saber qué es lo que te ocurre realmente en esas situaciones, y cual es el porque.

Con respecto a mi misma, el problema es que tengo un gran sentido del ridículo. Podríamos decir que eso le pasa a prácticamente todo el mundo ¿no?. Pero no se trata de un ridículo con respecto a los demás, sino con respecto a mi misma. Otro factor influyente es la gran exigencia conmigo misma. Por suerte o por desgracia soy una persona que no disfruto haciendo lo corriente; no me gusta, no va en mi ser. Por lo tanto, la perfección que exijo a mi trabajo personal es altísima, a veces difícil de conseguir. Algo que a mi me ayuda muchísimo es prepárame el tema perfectamente, en el sentido de interiorizar el tema de forma que, parezca que es un tema personal.

Otro factor muy importante, que creo que el texto no ha hecho hincapié es la autoestima. Para ser un buen orador y transmitir tus conocimientos con confianza, tener un mínimo de autoestima es muy necesario. Por ello es por lo que la mayoría de las personas siente vergüenza al hablar en público. Esto es algo que debe trabajarse mucho, y no se hace.
Aunque, por otra parte, una autoestima demasiada alta puede crearte un exceso de confianza que deriva en un discurso poco preparado o improvisado. Cuidado, porque podemos pecar de arrogantes.

A pesar de la vergüenza y el miedo, cada vez me va gustando un poquito más hablar en público, incluso en algunas ocasiones disfruto haciéndolo.
Al fin y al cabo, todo lo que nos pasa está en nuestra mente.

Susana Bañuls Naranjo
Juan Luis de Dios Gómez ha dicho que…
En la última clase hablábamos de que somos más críticos con nosotros mismos de lo que lo son los demás con nosotros y tal vez si dejáramos esos pensamientos a un lado en cierta medida podríamos quitarnos el miedo escénico, al menos, dejar de cuestionarnos con preguntas como: ¿Se habrán dado cuenta de que me he trabado? ¿Estaré haciendo el ridículo?
Considero que es muy importante el prepararse el tema cuando sabemos que vamos a hablar en público, pero además de eso, hay que tener una preparación mental para cuando de forma improvisada y sin esperarlo tengamos que hablar en público.
El consejo que yo le daría a alguien sería que se centre en el tema que va a exponer y lo exponga para que le guste a si mismo porque en cada intervención en público habrá personas a las que les guste más o menos lo que exponemos.
Por último, el miedo escénico es algo que se puede superar y existen profesionales dispuestos a ayudar a toda persona que lo necesite, tal vez una experiencia o trauma del pasado sea la causa de dicho miedo. Nosotros mismos nos ponemos las barreras y somos nosotros los que debemos quitarlas, querer es poder.

Juan Luis de Dios Gómez
Soledad-Luna Pozo Criado ha dicho que…
El temor a hablar en público es una situación común entre las personas puesto que, el simple hecho de enfrentarnos a una cantidad numerosa de individuos provoca cierto respeto y da lugar a la aparición de la sintomatología física que se pone de manifiesto en el blog. Sin embargo, nosotros mismos somos los que tenemos que lograr alcanzar superar ese miedo y controlar las consecuencias negativas derivadas del mismo, por lo que la solución del problema está única y exclusivamente en nosotros, con independencia, de acudir a profesionales que colaboren a erradicar por completo el problema. Las soluciones que se exponen a lo largo del blog resultan de gran utilidad, sin embargo, creo necesario añadir que el hecho de hablar en público acerca de un tema nos posiciona en un puesto "superior" al de los oyentes, en tanto, que el tema a tratar nos hace "expertos" en la materia, por lo que debemos concienciarnos y confiar en nosotros mismos a la hora de exponer nuestros argumentos. Por otro lado, creo necesario tener en cuenta la mentalidad de comparar el hecho de hablar en público con hablar con los amigos y en familia, circunstancia común que no nos genera ese miedo, por lo que si nos imaginamos que estamos hablando ante nuestros seres queridos, podremos evitar que el pánico escénico se apodere de nosotros.

Soledad-Luna Pozo Criado
Miguel Angel Lopez ha dicho que…
En mi opinión, el miedo escénico es un problema que tiene cualquier persona a lo largo de su vida, pero muchas son capaces de superarlo y otras no. Por tanto, en este articulo nos dan las claves para poder superar este miedo escénico, pero la opción mas acertada para superarlo es intentar poco a poco hablar en publico hasta que seamos capaces de dominar este miedo.

Miguel Angel Lopez Gomez
María Casal ha dicho que…
En mi opinión y en base a la pregunta planteado, pienso que en parte todos tenemos ese miedo escénico en algún momento de nuestra vida y es algo muy común que poco a poco tenemos que aprender a controlar.

Bajo mi punto de vista, es obvio que hay personas a las que se les da mejor hablar en público y expresarse pero que todos podemos aprender con pequeños trucos a mejorar nuestra oratoria. Yo al principio también pertenecía a este grupo de personas, me daba un poco de miedo exponer en público por vergüenza y por lo que los demás pudiesen pensar de mi ya que al ponerte en el punto de mira y cuando todos los ojos están puestos en ti, tenía el pensamiento de que a la mínima me iban a juzgar. Poco a poco ese miedo lo he ido superando, utilizando trucos como mirar a ciertos puntos que me fijo para no estar tan pendiente de todo el público o como hablamos en clase, mirar a algún amigo donde buscar apoyo. También el tema de la respiración como se habla en el texto pienso que ayuda mucho y me sirve para tranquilizarme. Además, siempre he pensado que es mejor tomarte tu tiempo que contar las cosas muy rápido haciendo que nadie se entere realmente de lo que estás diciendo. También me sirve preparar bien el tema del que voy a hablar pero con naturalidad, teniendo ideas claves y expresándolas con palabras más fáciles no estudiarme el tema de memoria y que al momento en el que se me olvide algo no poder seguir.

En definitiva, esos son algunos de los trucos que yo uso para hablar en público y que me han ayudado a superar la cosa que me daba al principio hablar para mucha gente.

María Casal Barranco
Carmen Rodríguez ha dicho que…
Desde mi punto de vista, creo que lo mejor que uno puede hacer cuando tiene que exponer en público es tener confianza en uno mismo, sin centrarse en lo que los demás opinarán después.

Cuando uno está exponiendo, la cabeza no para de llenarse de críticas negativas: “qué mal lo estoy haciendo”, “me he quedado en blanco… ahora que iba, soy un desastre”. Pero al igual que es casi inevitable que te emerjan estos comentarios, es indispensables saber dejarlos a un lado, y estar seguro de lo que estamos haciendo. En innumerables ocasiones, somos nosotros más críticos con nosotros mismos de lo que deberíamos, nos damos cuenta de lo que estamos haciendo mal, de lo cual los demás ni se percatan. Por eso mismo, considero que lo mejor que uno puede hacer a la hora de enfrentarse a una exposición en público es confiar en lo que estamos haciendo, “vivir el momento”, no pensar en lo que estarán pensando los interlocutores. Es prácticamente imposible gustarle a todos los oyentes, y eso es algo que tenemos que saber desde el primer momento, no podemos quedarnos estancados en esa parte negativa. Debemos disfrutar el momento, dando todo de nosotros, para poder llegar a esos que si les gustamos, a esos que si les interesa lo que decimos.

Es, por tanto, en mi opinión, confiar en uno mismo el mejor consejo que se le puede dar a alguien que tenga que exponer en público.

Carmen Rodríguez del Peso
Francisco Barreiro Bel ha dicho que…
El miedo escénico es un "problema" muy común, sobre todo en las personas que no están demasiado acostumbradas a hablar en público.

Honestamente, siento que soy una persona capaz de hablar en público perfectamente sin dar una sensación de nerviosismo o inseguridad al espectador. Claro que esto no ha sido así siempre. Algunos consejos que puedo dar serían los siguientes:

- En caso de que sea algo que tengas que prepararte, hacerlo con antelación, repasarlo muy bien e incluso exponerlo a algún amigo o familia antes de hacerlo en público (por ejemplo yo lo hice cuando tuve que dar el discurso de graduación de mi generación al terminar el bachiller en el instituto). Así te das cuenta de fallos tanto en la exposición como en la redacción y al corregirlos tendrás mayor seguridad al exponerlo en público ya que estará bien entrenado.

- También es importante mantener la concentración mientras se expone, para ello debes evitar mirar sitios que provoquen distracciones en tu cerebro. Si encuentras a alguien que está especialmente atento a tu discurso puedes enfocarte en esa persona que te aportará mayor tranquilidad.

- Hay que añadir un consejo que no debe faltar nunca: exponer, exponer y exponer. Es como conducir, se te pueden dar muchos consejos pero hasta que no conduces durante varias clases no aprendes a conducir. Pues así con todo, si tienes miedo escénico las primeras exposiciones que hagas pueden ser más difíciles, pero a base de exponer te irás sintiendo cada vez más cómodo.

Por último, aunque esto no es un consejo, me gustaría decir que no considero que los nervios sean algo malo, de hecho considero que las consecuencias de los nervios en algunos casos pueden ser positivas porque te hacen estar más atento y además sino te pusieras nada nervioso posiblemente es que no te importe demasiado lo que vas a hacer por tanto sin esa pasión es bastante complicado que se tenga éxito. Por tanto mi postura no va tanto con hacer desaparecer los nervios sino más con saber disimularlos, saber aparentar tranquilidad aunque por dentro esos nervios existan.

Algunos trucos para aprender a disimular los nervios son:

- Adoptar una postura cómoda.
- Evitar coger cosas con las manos, dan la sensación de nerviosismo, especialmente si es un folio ya que se aprecian los pequeños temblores.
- Evitar, en la medida de lo posible, la improvisación ya que puede darse una sucesión de trabadas que dan esa imagen de nervios y falte de concentración.
- Cuidar tu imagen.
- Cuidar tu expresión facial (sonreír).

FRANCISCO BARREIRO BEL
Alberto Ojeda ha dicho que…
En mi opinión, el factor más importante a la hora de enfrentarte a una situación donde te encuentras solo delante de un público es tu mente.
La mente puede ser tu mayor aliado o tu peor enemigo, y esta, al igual que otras partes del cuerpo, es perfectamente entrenable. Nadie nace con el poder de tener la mente fría y ser capaz de controlar esos mensajes negativos que en muchas ocasiones nos traicionan y provocan que nos quedemos paralizados y sin saber como continuar el discurso.
El debate está en como entrenar tu mente para poder exponer en público cualquier tema y que a esta no le salten las famosas “alarmas”. Existen numerosas formas de conseguir una mentalidad fuerte, pero en mi opinión, la más adecuada y eficaz es concienciarte de la persona que eres y las capacidades que tienes realmente, aprender a quererte y a reírte de ti mismo. En el momento en el que tu mente sepa que eres una persona feliz consigo mismo, no habrá nada que pueda pararte.


Alberto Ojeda Coronado
Marta Aparicio Moreno ha dicho que…

Todos alguna vez hemos sufrido que nos tiemblan las piernas, se nos seca la boca, nos sudan las manos, nos quedamos en blanco o tartamudeamos a la hora de hablar en público y quien diga que no, a mi parecer miente. Es algo común que a todos nos ha pasado alguna vez debido a que nunca nos han enseñado a cómo hacerlo. Yo pienso en todos los años que llevo estudiando y en todas las veces que he tenido que hablar en público pero no recuerdo que nunca me hayan enseñado. Creo que el primer paso para enfrentarnos al miedo escénico es que nos enseñen y aprendamos a hablar en público. Una vez consigamos esto debemos no ser tan críticos y no tener miedo a ser criticados, esto es, nos da miedo el fallar y más si se dan cuenta terceros. En comentado artículo se citan algunas pautas y consejos para acabar con esto que considero realmente efectivas. Cómo es lógico esto no se aprende en dos días y tampoco es fácil pero con esfuerzo, paciencia y práctica se acaba consiguiendo.
Kikeee ha dicho que…
A mi forma de ver, lo mas certero y lo mas claro es tener confianza en sí mismo, ya que, uno si tiene confianza en él, estará seguro y será más satisfactoria la presentación.
En el momento que uno esta en esa tesitura, no puede pensar en el “qué dirán”, tiene que centrarse en su idea y en su exposición para lograr así convencer, transmitir y persuadir. Confiado de uno mismo, de lo que va a hacer, solo así lo lograra. Un ponente tiene que salir a exponer a disfrutar, a vivir el momento, y justo después de su logro, la sensación de satisfacción será enorme. A algunos le disgustaremos, pero lo más importante es gustarse a uno mismo.
Por lo tanto, el consejo que yo le daría es que estuviera tranquilo y que viviera la experiencia.
Enrique Luis Becker Vadillo
Carlos Morales ha dicho que…
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Carlos Morales ha dicho que…
Desde mi punto de vista, el pánico que sufren al hablar o actuar las personas está presente en muchos más casos de los que imaginamos, ya que aunque algunas personas muestren confianza y seguridad por fuera de cara al público, por dentro están realmente aterradas pero mediante trabajo y siguiendo las pautas indicadas consiguen dar una imagen de entereza, confianza y seguridad en sus palabras. El miedo a hablar en público o a actuar frente a los demás es un problema muy común en la sociedad y por el que no debemos preocuparnos ya que siguiendo consejos y poniéndole interés se puede superar sin ningún problema y además supondrá un punto a favor para ti, ya que estarás más seguro al hablar o actuar frente a otras personas por lo que tu discurso o actuación obtendrán más seguridad y convicción sobre tus oyentes, que te verán como una figura fuerte y entera que transmite seguridad y confianza; y no como a una persona insegura que no cree realmente en lo que dice y que no transmite ninguna confianza ni seguridad puesto que se le ve titubeante y sin un rumbo fijo.
Carlos Morales Sainz de la Maza
Marina Álvarez ha dicho que…
La capacidad para hablar en público es una habilidad esencial y aplicable tanto a nuestro futuro como posibles abogados, como a muchos más ámbitos de la vida en general. Sin embargo, sabemos que el hecho de enfrentarse a un auditorio lleno de gente (o simplemente a un grupo de personas) supone un problema para gran parte de la población. Esto se deriva en ansiedad (una situación de alarma o anticipación frente a una situación amenazante) unido a constantes pensamientos como “se van a reír de mi”, “voy a fracasar”, “me voy a quedar en blanco”, etc.

Es evidente que para solucionar esta cuestión no es únicamente necesario exponerse a la situación (aunque ya es un gran paso). Sería muy útil practicar técnicas como la respiración abdominal, la naturalidad, no sobrestimar la opinión de los demás y sobre todo reforzar la confianza en uno mismo. También sería adecuado, como afirma el artículo, ensayar al máximo la exposición que vamos a tratar. Cuanto más ensayado esté menos posibilidad habrá de equivocarse y por lo tanto podremos hablar con mayor tranquilidad.
Laura Núñez Romero ha dicho que…
En nuestra profesión la capacidad para hablar en público es un pilar fundamental, debemos ser convincentes para así demostrar aquello que defendemos. Pero como bien dice este blog el miedo escénico es algo muy presente en muchas personas hoy en día, ya sea por vergüenza, miedo a equivocarnos u otros motivos, o simplemente porque esa situación nos provoca ansiedad. Hay muchas formas de combatir esto o por lo menos mejorarlo y este blog da varios consejos, pero, aun así, añadiría alguno como, tener el tema a tratar bien preparado, porque cuanto mejor preparado lo lleves y mejor conozcas ese tema más sencillo será hablar sobre ello. Intentar focalizarse en una cara conocida, y si no la hubiera mirar a lo lejos o ir mirando a varios sitios para así no sentirse tan observado.

Creo que todo ello está en nuestra mente y esto nos puede jugar una mala pasada. Es cierto que aun estando bien preparado, tomando pausas, respirando e intentar no ponernos nerviosos, siempre vamos a estarlo un poco y creo que eso le pasa hasta al mejor orador. Por ello, creo que lo mejor para solucionar el miedo escénico es controlar aquello de lo que vamos a hablar y perder un poco la vergüenza ensayando.
Marta Aguayo ha dicho que…
Desde mi punto de vista, el miedo escénico es una realidad muy presente sobre todo en jóvenes. Se da cuando una persona debe realizar algún tipo de actividad ante el público, ya sea hablar, cantar, actuar, etc. Creo y considero muy necesarios estos consejos y técnicas para evitarlo puesto que pueden ayudar en gran medida a aquellas personas que lo padezcan y no sepan cómo superarlo. Un consejo que yo daría sería relajar el cuerpo y concentrarse para que el individuo se sienta más calmado y así poder realizar la actividad con tranquilidad.
Boris Garcia ha dicho que…
A día de hoy, la mayor parte de la población padece miedo escénico. Esto nos ocurre porque vivimos en una sociedad en la que estamos condicionados a las demás personas.
Nos preocupa demasiado el que dirán, que pensaran... Y esto te convierte en un adicto en busca de aprobación.
Es por ello que para superar esta clase de miedos, debemos estar seguro de nosotros mismos, así como controlar bien el tema del que estamos tratando y que vamos a exponer.

Así como prepararnos muy bien el tema por muy difícil que sea, ya que con esfuerzo todo se consigue.

Boris Garcia Veguilla
ADE+DERECHO
Sara Infante Vargas ha dicho que…

Personalmente no tengo miedo escénico, pero sí puedo decir que me pongo bastante nerviosa cuando me toca hablar en público debido a que soy muy vergonzosa por naturaleza. Es por esto por lo que cuando me toca presentar ante un determinado público lo hago con calma; hablando despacio, gesticulando y moviendo los brazos y las manos, porque sé que con el tiempo me voy sintiendo más cómoda. También siempre me ha gustado tener toques de humor porque pienso que relaja a ambos bandos. Y por último decir que cuanto menos preparado lleve lo que voy a exponer mejor me sale la presentación porque más atenta y concentrada estoy en lo que digo, me desenvuelvo con más facilidad y agilidad, y soy más yo.

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