Qué es y como evitar el Miedo escénico
El temor oratorio o a hablar en público es una emoción primaria que se
conoce como miedo o pánico escénico y que inhibe considerablemente las
habilidades comunicacionales del sujeto. Aflora como consecuencia de
pensamientos anticipatorios negativos sobre una situación real o hipotética de tener
que hacer uso de la palabra ante un público que se constituye en un auditorio,
no importa que sea pequeño o numeroso.
¿Qué es lo que más preocupa, qué causa
mayor ansiedad o nerviosismo al momento de hablar a un auditorio?
Los temores más frecuentes son:
·
Hacer el ridículo, quedar como un tonto.
·
Olvidar el material a exponer.
·
Quedarte en blanco, olvidarse del discurso, no saber que decir.
·
Decir algo inoportuno.
·
No saber qué responder ante una consulta del auditorio.
Si los temores están dentro de este rango se trata de síntomas que
evidencian cierta glosofobia o fobia social. Se trata de temores que generan
diversos síntomas físicos, cognitivos o conductuales y que pueden atemperarse o
neutralizarse convenientemente con la técnica y abordaje adecuado.
Glosofobia.
La glosofobia es el miedo a hablar en público. Muchas personas sólo tienen
este temor, mientras que otros también pueden tener fobia social, a
relacionarse con otros en interacciones cotidianas.
Una persona con glosofobia podría evitar situaciones en las que deba
participar en un discurso público, lo que limita su vida social y carrera
profesional.
Lo más frecuente es que la persona se sienta preocupada ante la idea misma
de hablar en público. En otros casos más puntuales, se pueden observar síntomas
físicos como parte de una respuesta del cuerpo al estrés, como ser:
Hiperventilación, producto de una respiración rápida y profunda o por el
contrario puede aparecer una sensación subjetiva de oclusión o falta de aires,
conocida como disnea, aceleración del ritmo cardíaco (taquicardia), sudoración
excesiva (hiperhidrosis primaria) producto de la ansiedad o fobia social,
timidez excesiva o falta de autoestima; sonrojo como respuesta emocional por
vergüenza, ansiedad o nerviosismo (rubor), voz tensa o temblorosa, reducción de
la secreción salival (xerostomía) y otros síntomas.
También existen temores a nivel de lo cognitivo y conductual como ser:
expectativa de fracaso (actitud mental negativa); hiperatención autocentrada
(no conseguir desviar la atención del foco de la tensión); exageración
perceptiva de lo que puede salir mal; temor al fracaso, al rechazo y al
ridículo; farfulleo (ritmo acelerado al hablar o atropellamiento verbal); bajo
volumen de voz, producto de la timidez; tartamudez por crisis nerviosa;
evitación o escape de la situación, etc.
En definitiva frente a una situación de temor el cuerpo se prepara para una
reacción de lucha o huida. En ocasiones los síntomas son tan agudos que la
persona desiste de hablar en público (huida); por lo general, la persona aun
con síntomas evidentes de ansiedad o pánico escénico, enfrenta la situación y
paulatinamente, a medida que el discurso transcurre, se normaliza y deja de
evidenciar temor.
Consejos operativos y técnicas básicas
para evitar el temor escénico:
·
Concentrarse más en lo que podemos ofrecer que en lo que podemos obtener.
·
Realizar una valoración realista de lo que se espera de uno.
·
No sobrestimar la opinión de los demás.
·
No subestimar las propias capacidades.
·
Evitar expectativas no realistas.
·
Preparar convenientemente el tema a abordar. Tanto el contenido como el
tratamiento y la organización del discurso.
·
Ensayar la presentación todo lo que nos sea posible antes de afrontar el
auditorio.
·
Concentrarse en el aquí y ahora y desestimar pensamientos negativos o de
expectativas futuras desmedidas.
·
Realizar una respiración abdominal (la respiración diafragmática lleva gran
cantidad de aire a la zona baja de los pulmones, que es la que tiene más
capacidad, por ello garantiza una mejor ventilación, captación de oxígeno y
limpieza de los pulmones con la exhalación.
·
Promover una Actitud Mental Positiva (no evocar fracasos anteriores,
enfocarse en el presente y en metas posibles; visualizar el éxito, cargarse de
pensamientos positivos; adaptarse al contexto y a la realidad; siempre que sea
posible comunicar estados de ánimo propicios para la ocasión y utilizar
palabras con carga emocional positiva; mostrarse interesado en el otro, pues la
comunicación empática genera buena atracción)
·
Perseverar, sostener el esfuerzo a lo largo del tiempo, los resultados en
oratoria -como en casi todo en la vida- no se logran inmediatamente.
·
Tener sentido del humor, dejarse llevar, no tomarse las cosas más
seriamente que lo que corresponde; reírse de uno mismo y de los temores
irracionales es muy aconsejable y es una forma de resiliencia.
·
En la parte inicial del discurso enfocarse más en uno mismo que en el
público, el contacto visual puede resultar intimidante en los primeros momentos
de la ponencia, el público está expectante y esa actitud puede ser mal
interpretada y generar más tensión. Que los contactos sean generales y ligeros.
·
Mantener un ritmo de habla frecuente, calmado, sin apresuramientos; la
tendencia al farfulleo es habitual cuando hay máxima tensión.
·
Asumir roles que puedan ser desempeñados convenientemente. Representar un
rol no quita espontaneidad ni transparencia al orador, por el contrario,
permite generar un escudo o máscara con la cual nos sentiremos más cómodos y
seguros; el personaje se perfecciona a lo largo del tiempo y se recrea
constantemente con elementos personales.
Como verán, parecen y son muchas las cuestiones a tener en cuenta; de todas
formas, el mejor consejo que pudieramos dar, lo tienes tu... ¿Cual sería?

Comentarios
Jesús Aranguren
Del mismo modo considero que un poco de miedo escénico nunca viene mal, sin por supuesto llegar al extremo de desarrollar el nerviosismo expuesto en el artículo; toda persona que le apasione lo que hace debe sentir un poco de “miedo” y presión por hacerlo bien.
Del mismo modo considero que un poco de miedo escénico nunca viene mal, sin por supuesto llegar al extremo de desarrollar el nerviosismo expuesto en el artículo; toda persona que le apasione lo que hace debe sentir un poco de “miedo” y presión por hacerlo bien.
A pesar de haber realizado un trabajo extraordinario y brillante, sus acto ha tenido una consecuencia enorme. Y es Agustín el que vivirá toda su vida con una conciencia intranquila. O eso creo yo.
Por otra parte, yo pienso que no lo ha hecho mal del todo, porque su trabajo es defenderlo, pero desde mi punto de vista creo que debería haber hecho ,o posible para rebajar su condena pero no haberle regalado la libertad de esa manera tan sencilla.
Cierto es, que su trabajo también se basa en defender, y el que dictamina quién es culpable y quién dice la verdad, es el juez.
Lo principal es la constancia y perseverancia, y sobretodo, tomárselo con calma. En muchas ocasiones, ( y yo me incluyo), queremos obtener nuestro objetivo con la mayor brevedad posible, y esto sólo nos lleva a un estado de frustración y autoexigencia. Además, existen muchas alternativas como profesionales que nos pueden dar las pautas necesarias para comenzar a trabajar en nosotros mismos, si no sabemos por donde empezar. En muchas ocasiones nuestro peor enemigo somos nosotros, y no tanto los demás que creemos que nos pueden juzgar.
Leila Galán Robles
En segundo lugar y recopilando toda mi experiencia personal, nunca he sufrido una situación extrema de huida o de quedarme en blanco, afortunadamente. Pienso que son casos muy límite.
Cada persona concibe y siente el acto de hablar en público de forma diferente, por lo que es muy importante saber qué es lo que te ocurre realmente en esas situaciones, y cual es el porque.
Con respecto a mi misma, el problema es que tengo un gran sentido del ridículo. Podríamos decir que eso le pasa a prácticamente todo el mundo ¿no?. Pero no se trata de un ridículo con respecto a los demás, sino con respecto a mi misma. Otro factor influyente es la gran exigencia conmigo misma. Por suerte o por desgracia soy una persona que no disfruto haciendo lo corriente; no me gusta, no va en mi ser. Por lo tanto, la perfección que exijo a mi trabajo personal es altísima, a veces difícil de conseguir. Algo que a mi me ayuda muchísimo es prepárame el tema perfectamente, en el sentido de interiorizar el tema de forma que, parezca que es un tema personal.
Otro factor muy importante, que creo que el texto no ha hecho hincapié es la autoestima. Para ser un buen orador y transmitir tus conocimientos con confianza, tener un mínimo de autoestima es muy necesario. Por ello es por lo que la mayoría de las personas siente vergüenza al hablar en público. Esto es algo que debe trabajarse mucho, y no se hace.
Aunque, por otra parte, una autoestima demasiada alta puede crearte un exceso de confianza que deriva en un discurso poco preparado o improvisado. Cuidado, porque podemos pecar de arrogantes.
A pesar de la vergüenza y el miedo, cada vez me va gustando un poquito más hablar en público, incluso en algunas ocasiones disfruto haciéndolo.
Al fin y al cabo, todo lo que nos pasa está en nuestra mente.
Susana Bañuls Naranjo
Considero que es muy importante el prepararse el tema cuando sabemos que vamos a hablar en público, pero además de eso, hay que tener una preparación mental para cuando de forma improvisada y sin esperarlo tengamos que hablar en público.
El consejo que yo le daría a alguien sería que se centre en el tema que va a exponer y lo exponga para que le guste a si mismo porque en cada intervención en público habrá personas a las que les guste más o menos lo que exponemos.
Por último, el miedo escénico es algo que se puede superar y existen profesionales dispuestos a ayudar a toda persona que lo necesite, tal vez una experiencia o trauma del pasado sea la causa de dicho miedo. Nosotros mismos nos ponemos las barreras y somos nosotros los que debemos quitarlas, querer es poder.
Juan Luis de Dios Gómez
Soledad-Luna Pozo Criado
Miguel Angel Lopez Gomez
Bajo mi punto de vista, es obvio que hay personas a las que se les da mejor hablar en público y expresarse pero que todos podemos aprender con pequeños trucos a mejorar nuestra oratoria. Yo al principio también pertenecía a este grupo de personas, me daba un poco de miedo exponer en público por vergüenza y por lo que los demás pudiesen pensar de mi ya que al ponerte en el punto de mira y cuando todos los ojos están puestos en ti, tenía el pensamiento de que a la mínima me iban a juzgar. Poco a poco ese miedo lo he ido superando, utilizando trucos como mirar a ciertos puntos que me fijo para no estar tan pendiente de todo el público o como hablamos en clase, mirar a algún amigo donde buscar apoyo. También el tema de la respiración como se habla en el texto pienso que ayuda mucho y me sirve para tranquilizarme. Además, siempre he pensado que es mejor tomarte tu tiempo que contar las cosas muy rápido haciendo que nadie se entere realmente de lo que estás diciendo. También me sirve preparar bien el tema del que voy a hablar pero con naturalidad, teniendo ideas claves y expresándolas con palabras más fáciles no estudiarme el tema de memoria y que al momento en el que se me olvide algo no poder seguir.
En definitiva, esos son algunos de los trucos que yo uso para hablar en público y que me han ayudado a superar la cosa que me daba al principio hablar para mucha gente.
María Casal Barranco
Cuando uno está exponiendo, la cabeza no para de llenarse de críticas negativas: “qué mal lo estoy haciendo”, “me he quedado en blanco… ahora que iba, soy un desastre”. Pero al igual que es casi inevitable que te emerjan estos comentarios, es indispensables saber dejarlos a un lado, y estar seguro de lo que estamos haciendo. En innumerables ocasiones, somos nosotros más críticos con nosotros mismos de lo que deberíamos, nos damos cuenta de lo que estamos haciendo mal, de lo cual los demás ni se percatan. Por eso mismo, considero que lo mejor que uno puede hacer a la hora de enfrentarse a una exposición en público es confiar en lo que estamos haciendo, “vivir el momento”, no pensar en lo que estarán pensando los interlocutores. Es prácticamente imposible gustarle a todos los oyentes, y eso es algo que tenemos que saber desde el primer momento, no podemos quedarnos estancados en esa parte negativa. Debemos disfrutar el momento, dando todo de nosotros, para poder llegar a esos que si les gustamos, a esos que si les interesa lo que decimos.
Es, por tanto, en mi opinión, confiar en uno mismo el mejor consejo que se le puede dar a alguien que tenga que exponer en público.
Carmen Rodríguez del Peso
Honestamente, siento que soy una persona capaz de hablar en público perfectamente sin dar una sensación de nerviosismo o inseguridad al espectador. Claro que esto no ha sido así siempre. Algunos consejos que puedo dar serían los siguientes:
- En caso de que sea algo que tengas que prepararte, hacerlo con antelación, repasarlo muy bien e incluso exponerlo a algún amigo o familia antes de hacerlo en público (por ejemplo yo lo hice cuando tuve que dar el discurso de graduación de mi generación al terminar el bachiller en el instituto). Así te das cuenta de fallos tanto en la exposición como en la redacción y al corregirlos tendrás mayor seguridad al exponerlo en público ya que estará bien entrenado.
- También es importante mantener la concentración mientras se expone, para ello debes evitar mirar sitios que provoquen distracciones en tu cerebro. Si encuentras a alguien que está especialmente atento a tu discurso puedes enfocarte en esa persona que te aportará mayor tranquilidad.
- Hay que añadir un consejo que no debe faltar nunca: exponer, exponer y exponer. Es como conducir, se te pueden dar muchos consejos pero hasta que no conduces durante varias clases no aprendes a conducir. Pues así con todo, si tienes miedo escénico las primeras exposiciones que hagas pueden ser más difíciles, pero a base de exponer te irás sintiendo cada vez más cómodo.
Por último, aunque esto no es un consejo, me gustaría decir que no considero que los nervios sean algo malo, de hecho considero que las consecuencias de los nervios en algunos casos pueden ser positivas porque te hacen estar más atento y además sino te pusieras nada nervioso posiblemente es que no te importe demasiado lo que vas a hacer por tanto sin esa pasión es bastante complicado que se tenga éxito. Por tanto mi postura no va tanto con hacer desaparecer los nervios sino más con saber disimularlos, saber aparentar tranquilidad aunque por dentro esos nervios existan.
Algunos trucos para aprender a disimular los nervios son:
- Adoptar una postura cómoda.
- Evitar coger cosas con las manos, dan la sensación de nerviosismo, especialmente si es un folio ya que se aprecian los pequeños temblores.
- Evitar, en la medida de lo posible, la improvisación ya que puede darse una sucesión de trabadas que dan esa imagen de nervios y falte de concentración.
- Cuidar tu imagen.
- Cuidar tu expresión facial (sonreír).
FRANCISCO BARREIRO BEL
La mente puede ser tu mayor aliado o tu peor enemigo, y esta, al igual que otras partes del cuerpo, es perfectamente entrenable. Nadie nace con el poder de tener la mente fría y ser capaz de controlar esos mensajes negativos que en muchas ocasiones nos traicionan y provocan que nos quedemos paralizados y sin saber como continuar el discurso.
El debate está en como entrenar tu mente para poder exponer en público cualquier tema y que a esta no le salten las famosas “alarmas”. Existen numerosas formas de conseguir una mentalidad fuerte, pero en mi opinión, la más adecuada y eficaz es concienciarte de la persona que eres y las capacidades que tienes realmente, aprender a quererte y a reírte de ti mismo. En el momento en el que tu mente sepa que eres una persona feliz consigo mismo, no habrá nada que pueda pararte.
Alberto Ojeda Coronado
Todos alguna vez hemos sufrido que nos tiemblan las piernas, se nos seca la boca, nos sudan las manos, nos quedamos en blanco o tartamudeamos a la hora de hablar en público y quien diga que no, a mi parecer miente. Es algo común que a todos nos ha pasado alguna vez debido a que nunca nos han enseñado a cómo hacerlo. Yo pienso en todos los años que llevo estudiando y en todas las veces que he tenido que hablar en público pero no recuerdo que nunca me hayan enseñado. Creo que el primer paso para enfrentarnos al miedo escénico es que nos enseñen y aprendamos a hablar en público. Una vez consigamos esto debemos no ser tan críticos y no tener miedo a ser criticados, esto es, nos da miedo el fallar y más si se dan cuenta terceros. En comentado artículo se citan algunas pautas y consejos para acabar con esto que considero realmente efectivas. Cómo es lógico esto no se aprende en dos días y tampoco es fácil pero con esfuerzo, paciencia y práctica se acaba consiguiendo.
En el momento que uno esta en esa tesitura, no puede pensar en el “qué dirán”, tiene que centrarse en su idea y en su exposición para lograr así convencer, transmitir y persuadir. Confiado de uno mismo, de lo que va a hacer, solo así lo lograra. Un ponente tiene que salir a exponer a disfrutar, a vivir el momento, y justo después de su logro, la sensación de satisfacción será enorme. A algunos le disgustaremos, pero lo más importante es gustarse a uno mismo.
Por lo tanto, el consejo que yo le daría es que estuviera tranquilo y que viviera la experiencia.
Enrique Luis Becker Vadillo
Carlos Morales Sainz de la Maza
Es evidente que para solucionar esta cuestión no es únicamente necesario exponerse a la situación (aunque ya es un gran paso). Sería muy útil practicar técnicas como la respiración abdominal, la naturalidad, no sobrestimar la opinión de los demás y sobre todo reforzar la confianza en uno mismo. También sería adecuado, como afirma el artículo, ensayar al máximo la exposición que vamos a tratar. Cuanto más ensayado esté menos posibilidad habrá de equivocarse y por lo tanto podremos hablar con mayor tranquilidad.
Creo que todo ello está en nuestra mente y esto nos puede jugar una mala pasada. Es cierto que aun estando bien preparado, tomando pausas, respirando e intentar no ponernos nerviosos, siempre vamos a estarlo un poco y creo que eso le pasa hasta al mejor orador. Por ello, creo que lo mejor para solucionar el miedo escénico es controlar aquello de lo que vamos a hablar y perder un poco la vergüenza ensayando.
Nos preocupa demasiado el que dirán, que pensaran... Y esto te convierte en un adicto en busca de aprobación.
Es por ello que para superar esta clase de miedos, debemos estar seguro de nosotros mismos, así como controlar bien el tema del que estamos tratando y que vamos a exponer.
Así como prepararnos muy bien el tema por muy difícil que sea, ya que con esfuerzo todo se consigue.
Boris Garcia Veguilla
ADE+DERECHO
Personalmente no tengo miedo escénico, pero sí puedo decir que me pongo bastante nerviosa cuando me toca hablar en público debido a que soy muy vergonzosa por naturaleza. Es por esto por lo que cuando me toca presentar ante un determinado público lo hago con calma; hablando despacio, gesticulando y moviendo los brazos y las manos, porque sé que con el tiempo me voy sintiendo más cómoda. También siempre me ha gustado tener toques de humor porque pienso que relaja a ambos bandos. Y por último decir que cuanto menos preparado lleve lo que voy a exponer mejor me sale la presentación porque más atenta y concentrada estoy en lo que digo, me desenvuelvo con más facilidad y agilidad, y soy más yo.